Historia antigua:

En 1995, cerca de Buya, hallaron homínidos fósiles que  remontaban a hace dos millones de años. Además hallaron también utensilios aproximadamente del año 8000 a.C. Se piensa que los primeros habitantes de Eritrea fueron los pigmeos del Africa central que se mezclaron con los árabes hace 2500 años.

El reino de Aksum dominó del siglo I al siglo XI. Fue una de las civilizaciones más importantes de su tiempo. Su lengua era el idioma Ge’ez, muy parecido al tigriña, hablado en la actual Eritrea. Bajo el reino de Ezana, desde 325 hasta 360, fue introducido, en todo el territorio del reino de Aksum, el cristianismo. Se piensa que el cristianismo llegó en la región accidentalmente, cuando algunos mercenarios sirios naufragaron en las costas del Mar Rojo.  Durante este periodo, fue de gran importancia la carretera que unía Aksum, la capital del imperio, a Adulis, ciudad portuaria esencial por el comercio. Las ruinas de la ciudad de Adulis se pueden ver todavía a unos quilómetros sur de Massawa, actual ciudad portuaria de Eritrea.

Eritrea experimentó también la influencia de otra grande religión: el islam. Con la llegada de los árabes empezó la decadencia del imperio de Aksum. Gracias a la difusión del islam, los árabes tomaron el poder y se convirtieron en los nuevos ‘señores’ del Mar Rojo.  Por consiguiente, la influencia comercial del imperio de Aksum, en esa región, se acabó. Los mercantes musulmanes se establecieron también en Massawa.

Durante el siglo XV y el siglo XVI, los árabes fueron sustituidos por el imperio otomano que ocupó Eritrea por más de 300 años. Después de los turcos, los egipcios tomaron el poder, bajo el reino del Ali Pasha, desde 1846 hasta 1885. Por primero, ocuparon el Sudan y algunas zonas de Etiopía y después conquistaron Eritrea occidental y Massawa. El rey de Eritrea, Yohannes, declaró guerra a los egipcios que fueron derrotados. La influencia de los egipcios continuó por algún tiempo, hasta la llegada de los italianos. 

Los italianos llegaron en Eritrea en 1869, con la empresa de navegación Rubattino que compró la Bahia de Assab. En 1882 el gobierno italiano compró esta tierra y estableció una administración local. Sin embargo, la colonización no empezó hasta el año 1885, cuando el ejército italiano ocupó la ciudad portuaria de Massawa. Desde aquel momento, los italianos empezaron a ganar toda la región, ocupando Keren y Asmara. En 1890, Italia proclamó Eritrea “colonia italiana”.

Después de que el emperador Yohannes y Ras Alula derrotaron el ejército italiano en Dogali, Italia, para conquistar el territorio de Eritrea, ayudó a Menelik, todavía no emperador, a tomar el poder en Etiopía. De hecho, Menelik tuvo el poder en 1889, año durante el cual Italia y Etiopía firmaron un acuerdo que sancionaba el control italiano sobre Eritrea. Pero las relaciones con el emperador de Etiopía Menelik empeoraron y en 1896 Etiopía afrontó Italia a Adua. Fue una de las batallas más importantes de la historia de Africa. Por la primera vez un ejército africano derrotó contra una potencia europea.

Durante el período fascista, Eritrea fue objeto de un proyecto de modernización. Entre todas las colonias italianas, Eritrea era considerada “la joya”, porque tenía un acceso al Mar Rojo, importante para el comercio y los recursos mineros explotables. Así los italianos promovieron la iglesia católica, desarrollaron la agricultura, la industria, el comercio y sobre todo crearon unas infraestructuras de carreteras, ferrocarriles, puertos y hospitales. La más famosa es el ferrocarril que conecta Asmara con Massawa, terminada en 1909. En los años ’30, Eritrea era una de las colonias más industrializadas y vio un notable aumento de la población. En 1933 los eritreos eran 510.000 y los italianos 3.600, mientras en 1939 había casi 100.000 italianos en una población total de un millón de habitantes. Italia gobernó en Eritrea instituyendo provincias, administradas por funcionarios italianos y por un gobernador.

Asmara se convirtió en capital en 1897 y en los años ’30 adquirió un aspecto típicamente italiano. De hecho, es posible admirar su arquitectura art deco y fascista, como el cine “Cinema Impero” e la antigua sede de la empresa Fiat “Fiat Tagliero”. Ahora la ONU la considera un “world heritage center” (centro del patrimonio mundial).

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